domingo, 23 de abril de 2017

Moisés y Séfora

Séfora fue la esposa de Moisés, medianita, mujer de las tierras de Median, hija del sacerdote Jetró. La religión en Median era la adoración al dios Baal. Séfora no fue una mujer de origen hebreo y los matrimonios mixtos – matrimonio entre personas de distintas religiones – quedarían prohibidos en el judaísmo antiguo. Al margen de esta reflexión, se cree que la unión entre Moisés y Séfora es una prefigura de la unión de Cristo con la Iglesia, esto porque Jesús es de origen hebreo y la Iglesia, la esposa de Jesús, no posee una nacionalidad especifica.
Lo principal de esta reflexión es humanizar el matrimonio de Moisés y Séfora para aprender algo de ellos. Moisés fue el gran legislador de Israel, el gran intercesor entre Dios y el pueblo de Israel, autor de la Tora. La señal más distintiva de un hebreo es la circuncisión, es la evidencia del pacto de Abraham con Dios.
Por su exilio, Moisés no se caso con una Israelita, y peor aún, se caso con la hija del sacerdote de otra religión, ¿Qué hombre siendo líder de un credo podría vivir con la hija del sacerdote de un credo distinto?, no es una situación fácil para nuestros días y menos para los tiempos primitivos de Moisés, y aunque Moisés permitió el divorcio para los hebreos según sus leyes, no se sabe si se divorcio de Séfora, pienso que no.  
En Moisés y Séfora tenemos el caso de un hombre que contrajo matrimonio e hizo vida con una mujer de otra religión y tuvo que lidiar con el drama de prohibirle a su pueblo el matrimonio con personas de pueblos ajenos y religiones distintas (Éxodo 34:15,16). ¿Qué clase de espiritualidad habrán vivido Moisés y Séfora para entenderse?, ¿Cómo lidiaron ambos con la presión social? (Moisés fue acusado por los hebreos de estar casado con una pagana) ¿Qué hizo Moisés para tolerar las creencias de Séfora ó ella para respetar la fe de su marido?, ó ¿Cómo educaron a Guersom, su hijo?. Creo que Moisés y Séfora debieron tener una espiritualidad superior a la de los hebreos, si un matrimonio hebreo oraba dos veces al día, Moisés y Séfora debían orar cuatro veces por su condición, y quizá tuvieron que decidir entre “disputar mi fe contra la fe del otro” ó aprender a escuchar “la sabiduría del credo ajeno…”. Esto me hace recordar el pensamiento de un sabio; “las personas y las religiones son como los planetas y el sol, entre mas se cerca de Dios, más cerca entre sí…”.
Si miramos nuestro caminar, ¿Cómo podríamos vivir una espiritualidad firme en nuestra fe que no se centre en el egoísmo de trastornar la fe del otro?, ¿Cómo ser sabio para permanecer en nuestra fe y reconocer la sabiduría de otra religión sin llegar al sincretismo?, ¿Cómo podríamos ser mas al modo de Moisés y Séfora en la casa común (el planeta)?. Nuestra fe, la fe católica, ofrece la libertad de la gracia, y en este tiempo de tanta confusión espiritual resulta necesario conocer la raíz de lo que somos, la raíz de nuestra fe, para entonces poder conocer y ver en los otros aquellos puntos en común y centrarnos en lo que nos une, no en lo que nos divide.
En Moisés y Séfora tenemos un caso de tolerancia, es el caso de un hombre que no se divorcio de su mujer a pesar de sus diferencias, y permitió el divorcio entre los judíos que tenían la misma fe (Jesús afirmo que lo permitió por su duro corazón y necedad). Sin duda, la ley natural –el instinto- obligaba a Moisés y Séfora a la reconciliación en atención a su hijo, Guersom. ¿Por qué los hijos deben sufrir por la descensión de sus padres?, aquellos hebreos que solicitaron el divorcio a Moisés trastornaron su propia fe y la vida de sus hijos en su anhelo de separarse. ¿Podemos aprender algo los católicos de este episodio de la historia de Israel?, ¡Claro que sí!, ¡el matrimonio es indisoluble según lo afirmo Jesús!.
Para terminar, existe un episodio pequeño pero importante sobre la vida de Séfora (Éxodo 4:20-26), y sucedió cuando Dios anuncia a Moisés lo que hará con los primogénitos de Egipto si faraón no concede la libertad a los hebreos, Séfora al enterarse de ello, circuncido a su hijo, Guersom, y lo añadió al pacto de Abraham, pero, ¿Por qué no lo hizo Moisés años atrás si esa era su fe?, quizá el texto se escribió para enseñarnos que, la preocupación de una madre por sus hijos está por encima de cualquier orgullo religioso, y que, cuando alguien ajeno a la fe, entiende la fe del único Dios, puede actuar con mayor disposición y eficacia que aquel que toda su vida carga con su religión.    

domingo, 16 de abril de 2017

Jesús en la historia

La Semana Santa concluye proclamando que Jesús resucito, esto lo hacemos desde la tradición de la Iglesia, pero quizá la inercia y la costumbre religiosa nos impide vislumbrar el evento como histórico.
Hace algunos días un amigo cuestionaba este asunto, el afirmaba que la resurrección era un mito, como los mitos de las religiones griegas paganas; “si la resurrección sucedió debió ser un hecho trascendente, registrado y estudiado por los historiadores de la época ajenos al cristianismo”. No necesariamente, al día de hoy, existen fenómenos que no se investigan porque no hay financiamiento, creo que el caso de Jesucristo no fue la excepción en el siglo I, y más, si consideramos que existieron mesías fallidos entre los judíos, uno de ellos, Judas el Galileo. No era algo trascendente que judíos predicaran la llegada “otro mesías más”.        
Respecto a la biografía de Jesús, entendamos las limitantes del mundo antiguo. Sabemos de la existencia de Sócrates por el testimonio de Jenofonte, Aristóteles y Platón, fuera de ellos no existen muchas referencias para afirmar su existencia y nadie lo pone en duda. Algo similar sucede con Buda, no se sabe en qué siglo nació, los escritos que hacen referencia a él datan del siglo I a.C. al III d.C., pero el templo Budista de Maya Devi se cree que tuvo su origen en año 550 a.C. En el caso de Jesús las cartas del nuevo testamento son buena referencia, San Pablo muere entre el año 58 – 67 d.C. y es contemporáneo a los testigos oculares de la resurrección. 
Algunos afirman que “la resurrección fue un invento de la Iglesia para legitimar su predicación”, este argumento me parece con poco sustento. La Iglesia nació entre los judíos, si Jesús no fuese el mesías ó no hubiese resucitado, el único camino era seguir siendo judío y esperar al mesías, no hay más. A diferencia de otras religiones, el judaísmo presenta la peculiaridad de estar vinculado con la raza y la nación, es muy difícil que un judío se desprenda de sus creencias. En el judaísmo existe la creencia: “un profeta es genuino si va acorde al pensamiento de Moisés”., Jesús hacia aseveraciones sobre el sábado que escandalizaban a los hebreos, desde ahí, es muy difícil que un judío tome con seriedad la predicación de Jesús por cuestionar el sábado de Moisés. Los textos de San Lucas señalan conversiones masivas de judíos y gentiles a la fe cristiana, es inimaginable lograr la unidad de culto entre raza judía y otras razas, solo recordemos la división entre judíos y samaritanos. Esta unidad y desprendimiento de costumbres judías debió sostenerse por un milagro; la resurrección.    
Otro punto importante es el testimonio de apóstoles y discípulos, como ejemplo paralelo; Joseph Smith, fundador del mormonismo, con la ayuda de Martin Harris, Oliver Cowdery y David Whitmer publica “el libro del mormón”, sin embargo, esta unidad se rompe por diferencias, los dos últimos renuncian y Whitmer funda otra religión. En el caso de los apóstoles existe unidad en torno a la resurrección y la doctrina, no es la visión aislada de uno solo como “Mahoma y el Corán” ó “Smith y el libro del Mormón”. Este llamado en grupo me hace pensar que la resurrección fue un evento palpable para ser reconocido por los doce y el resto, sin olvidar que, convertirse al cristianismo era motivo de persecución y muerte para judíos.
Para concluir, algunos historiadores del siglo I que, sin ser cristianos, escribieron sobre Jesús, se encuentran; Tácito, Seutonio, Flavio Josefo y Plinio el Joven. En el compendio “antigüedades judías”, Josefo escribo; “En este tiempo existió un hombre de nombre Jesús. Su conducta era buena y era considerado virtuoso. Muchos judíos y gente de otras naciones se convirtieron en discípulos suyos. Los convertidos en sus discípulos no lo abandonaron. Relataron que se les había aparecido tres días después de su crucifixión y que estaba vivo. Según esto fue quizá el mesías de quien los profetas habían contado maravillas”.

sábado, 8 de abril de 2017

Ana en el templo

Cuando uno es joven suele tener ciertas aversiones hacia muchísimas cosas entre ellas las eclesiales. En mi adolescencia no encontraba sentido, ni razón, a la actividad de orar dentro del templo, creía; ¿Cómo se resolverán mis problemas perdiendo el tiempo rezando en una Iglesia?. Así pensaba, incluso, después de mi conversión no lo veía como algo importante, veía que las ancianas del barrio lo hacían, acudían en grupo para rezar por horas. Para mí eso no era un servicio a Dios, para mi servir a Dios debería ser algo táctil; ir con los enfermos, ayudar a los necesitados, estudiar las Escrituras para instruir a otros y no perder el tiempo en la banca de una Iglesia.
Entre mis arrogancias no distinguía que yo mismo con esa actitud era pieza de tentación, una boca de Satán para aquellos que acudían al templo para orar, decía: “¿A qué van otra vez a rezar al templo?, ¿Qué acaso los pobres están ahí?”, así hablaba y pensaba y así hablan y piensan muchos que se dicen discípulos de Jesucristo, pero ¿Cómo puede ser discípulo aquel que cuestiona a sus hermanos cuando van al templo para orar?, ¿Qué no dice el Salmo “que alegría cuando me dijeron: ¡vamos a la casa del Señor!”?. Sí, que alegría, y es necesario que nos alegremos cuando vamos al templo para hacer oración, y es necesario que nos alegremos cuando acudimos alguna pastoral para beneficio del necesitado. Si, es necesario que nos alegremos más y nos juzguemos menos entre nosotros. Quitarnos la piel de Caín, que solo ve la labor de Adán para tirarle de pedradas.
Dentro de las Sagradas Escrituras existe un caso que no fue escrito en vano, y si se escribió es para enseñarnos algo, es el caso de Ana, mencionada por el evangelista San Lucas; “Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casa en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén” (Cap. 2, 36-38). Ella fue una de las primeras mujeres en encontrarse con el Mesías, no en vano el evangelista se tomo el tiempo para investigar un poco sobre la vida de esta mujer y plasmarla en tres versículos bíblicos, describiendo su servicio a Dios como “ayuno y oración”.
Entonces, si el autor sagrado quiso describir su servicio de esta forma no debiésemos cuestionar aquellos que sin saberlo ó sabiéndolo la imitan en su forma de servir. Algunos sirven a Dios de un modo y otros de otro, en nada debemos menospreciar cualquier forma de servicio por pequeña e insignificante que parezca. En la labor lo importante no es el siervo sino el Señor que llamo a servir. ¿Cómo sabes tú, que te sientes grande, si Dios ha puesto a un siervo chico enseguida de ti para medir tu humildad?. El que se burla de la labor de quien sirve, ¿no se burla también del Señor que lo mando a servir?, si, así es. Entonces vale mas no hablar porque si yo creo que algún servicio es insignificante y sin provecho lo más probable es que esté yo en un error. Todo lo que se ofrece a Dios y es recibido por El, por Dios se vuelve fértil, y aunque las semillas y las labores sean pequeñas, no son mías, son de Dios.

Así que vale más trabajar y no hablar mucho, ni menospreciar las labores del otro, ni estimar en menos ó en mucho lo poco que uno hace para construir el Reino de Dios. Porque si Ana hubiese estimado en menos ir al templo ese día, hubiese perdido la oportunidad de encontrarse con el niño Jesús. No perdamos la oportunidad de encontrarnos con Cristo en el Sagrario en cualquier tiempo, porque si El está ahí, está ahí esperando por nosotros.  

domingo, 2 de abril de 2017

La Iglesia de la Biblia

Días atrás, por redes sociales mantuve un debate con un hermano separado, su postura defendía “solo la Biblia, solo Cristo”, obviamente menospreciando a la Iglesia Católica. En la discusión, le pedí el nombre de su denominación – bautista, pentecostal, adventista, etc.- pero jamás lo menciono, solo se limito a responder; “Iglesia es todo aquel que cree en Jesús…”, ¿tal razonamiento es verdadero?, ¿qué podemos encontrar en la Biblia?. Así que, me di a la tarea de estructurar el “perfil de Iglesia” que aparece en la Biblia.
Antes de citar mi análisis, mencionare, aunque los hermanos separados para justificar sus denominaciones utilizan el verso; “donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (S. Mateo 18:20), tenemos que hacer ver que el verso no expresa; “donde estén dos ó más reunidos en mi nombre, allí habrá una Iglesia…”. El verso manifiesta solo que Jesús está entre los creyentes, y es verdad, Jesús puede estar en medio de nosotros aunque puede estar contento ó molesto por nuestra división. Creo que Cristo es paciente con unos y con otros.
El perfil de Iglesia que encuentro en la Biblia es, una Iglesia que toma como base la sucesión sacerdotal del pueblo de Israel y la utiliza en la sucesión apostólica. El primer sacerdote de Israel fue Aarón y su sucesor fue Eleazar según el libro del Deuteronomio (cap. 10, v. 6). El libro Hechos de los Apóstoles afirma que el primer sucesor de un apóstol fue Matías, sucesor de Judas Iscariote (cap. 1, v. 12-26).
Otro punto importante -minimizado y opacado por las sectas- es la promesa sobre el apóstol San Pedro señalada por San Mateo (cap. 16, v. 18,19). La Iglesia que encontramos en la Biblia defiende la promesa sobre el apóstol, si no lo defendiera, no lo hubiese escrito, y si lo escribió fue para preservar tal enseñanza.  
También, la Iglesia de la Biblia celebra Concilios, esto lo leemos en el mismo libro Hechos de los Apóstoles, cuando fue celebrado el Concilio en Jerusalén (cap. 15) donde se definió que las leyes judías no son necesarias para la salvación. El perfil autentico de la Iglesia de la Biblia es reconocer concilios.    
Una característica importante de la Iglesia de la Biblia es la celebración de la santa cena, más allá de la solicitud de Jesús expresa en los evangelios, debemos notar el orden litúrgico y la autoridad de San Pablo al reprender a la Iglesia de Corinto cuando celebraban este acto de modo equivocado y banal. Argumentando San Pablo que no es un simple pan, sino el mismo cuerpo de Cristo, y quien come sin distinguirlo comerá su propio juicio ó condenación (1era de Corintios 11:20-29). La Iglesia de la Biblia no distingue el pan como un mero símbolo sino como una realidad; vida eterna al que come dignamente (S. Juan 6:54) y juicio a quien come dignamente.    
La Iglesia de la Biblia también hace uso de la revelación oral, esto lo sabemos al leer la primera carta de San Pedro donde se menciona que fueron “ocho personas las que se salvaron” en el diluvio con Noé (cap. 3, v. 20) ó la carta del apóstol Judas que expresa: “el diablo disputo contra el arcángel Miguel por el cadáver de Moisés” (cap. 1, v. 9), estos detalles no aparecen en los textos del antiguo testamento, por consiguiente, creo que los apóstoles citan la revelación oral que los judíos usaban como complemento de la Escritura.

Para concluir, la Iglesia de la Biblia cuenta con sucesión apostólica, celebra y reconoce Concilios, anuncia la promesa sobre San Pedro, es severa y clara en el modo y la forma de celebrar la Santa Cena, y menciona sin temor los eventos que no fueron escritos pues se fía de la revelación oral. Ese es el perfil de la Iglesia que encontrarnos en la Biblia. No dudo que existan hombres justos y admirables fuera de la Iglesia, pero fiarme de mi simple buen ánimo para fundar mi iglesia no me parece algo justo, ¿Para qué fundar otra y otra, y otra iglesia?, ¿Qué acaso creemos que podemos fundar una mejor Iglesia que la que Jesús fundo?, mas bien, seamos lo mejor de nosotros mismos en la Iglesia que Jesús estableció.  

domingo, 26 de marzo de 2017

¿Quién tiene resuelta la salvación?

Cuando Jesús afirma; “es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el Reino de los cielos”, el apóstol San Pedro expresa y pregunta; “nosotros lo hemos dejado todo para seguirte. ¿Qué recibiremos?”, Cristo responde algo sorprendente refiriéndose a los apósteles; “A ustedes que me han seguido, yo les digo: cuando todo comience nuevamente y el Hijo del Hombre se siente en su trono de gloria, ustedes también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel” (S. Mateo 19:28).
Antes de meditar en la respuesta de Jesús, no debemos pasar por alto que en Israel existieron cortes rabínicas, jueces que ocupaban un papel importante en la nación, tal vez, los apóstoles creyeron que a eso se refería y quizá lo siguieron con más fuerza esperando eso con ilusión, quizá sintieron ambición y hasta ego. Pero, tras la resurrección y la ascensión de Cristo es fácil suponer a qué tronos se refería; los tronos de arriba en la gloria del cielo.
¿Cómo nos sentiríamos si Jesús nos dijera: “ustedes se van a sentar en un trono para juzgar…”?, ¿Qué clase de emociones despertarían en nosotros ante esta afirmación?. Pongámonos en los zapatos de San Pedro, supongamos que Jesús nos dijera delante de testigos; “te entregare las llaves del reino de los cielos y las puertas del infierno no prevalecerán…”, “pastorea mis ovejas…” y no solo eso, también haber estado en la transfiguración y verlo resucitado. ¿Cómo nos sentiríamos?, creo que andaríamos por la vida confiados, como dicen en la calle “presumiendo la charola” y “parándonos el cuello” sintiéndonos más que los demás, creyendo que tenemos la salvación “resuelta” por nuestra influencia con el resucitado.
En ocasiones en cosas pequeñas sale a relucir nuestro ego enorme, por ejemplo; hacemos alguna labor social y ya nos sentimos la Madre Teresa de Calcuta, acudimos algún retiro y nos  sentimos como si fuésemos los monjes más místicos. Así somos, nos gana el ego cuando hacemos el bien, caemos fácilmente en esa tentación. Hay que detectar en nosotros esas actitudes que quizá nadie más ve –porque no las decimos aunque las sentimos- para que nuestra humildad se vuelva integra. Quizá valga más un pecador arrepentido que un justo presumido.   
San Pedro es el hombre que recibió cosas que ningún otro hombre recibió, leamos su actitud ante la salvación; “Llegará el día del Señor como hace un ladrón, y entonces los cielos se desarmarán entre un ruido ensordecedor, los elementos se derretirán por el calor y la tierra con todo lo que hay en ella se consumirá. Si el universo ha de descomponerse así, ¡cómo deberían ser ustedes! Les corresponde llevar una vida santa y piadosa, mientras esperan y ansían la venida del día de Dios, en la que los cielos se desarmarán en el fuego y los elementos se derretirán por el calor. Más nosotros esperamos, según la promesa de Dios, cielos nuevos y una tierra nueva en que reine la justicia. Con una esperanza así, queridos hermanos, esfuércense para que Dios los encuentre en su paz, sin mancha ni culpa” (2da de S. Pedro 3:10-14).

Para concluir, si los apóstoles recibieron tanto y no cayeron en la pereza para alcanzar la salvación y las promesas, ¿Qué actitud debiésemos tener nosotros que ni siquiera hemos saludado de mano a Jesús?, seamos entendidos, no pensemos que la tenemos “resuelta”, no descuidemos una salvación como esta, no vaya ser que creyendo conocer a Cristo, El no nos conozca.

sábado, 18 de marzo de 2017

Hablar con difuntos

Hace algunas semanas dentro de las lecturas de la misa se leyó el pasaje de la transfiguración (S. Mateo 17:1-8), evento donde Jesús acompañado de Pedro, Santiago y Juan en un monte alto se transforma, su cuerpo resplandece y estando ahí, sostiene una plática con Moisés y Elías –ambos representando la ley y los profetas- una nube se posó sobre ellos anunciando: “Este es mi hijo muy amado, a quien he elegido: escúchenlo”.
Dentro de las leyes judías expuestas en el antiguo testamento existe la prohibición de entablar diálogos con los difuntos, de ahí, muchas sectas lanzan acusaciones a la creencia católica de “la intercesión de los santos” afirmando que esta práctica es pagana, pero es curioso que Jesús dialogue con Moisés., el libro de Deuteronomio afirma que Moisés falleció en las tierras de Moab (cap. 34 v. 5).   
El libro de Deuteronomio prohíbe: “Cuando hubieres entrado en la tierra que Dios te da, no aprenderás hacer según las abominaciones de aquellas gentes. No sea hallado en ti quien haga pasar su hijo ó su hija por el fuego, ni practicante de adivinaciones, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni fraguador de hechizos, ni quien pregunte á pitón, ni mágico, ni quien pregunte á los muertos. Porque es abominación para Dios cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones tu Dios las echó de delante de ti” (Cap. 18 v. 9-12). La prohibición va en el sentido de la práctica del ocultismo, sustituir la fe por la magia.
Para apoyar la práctica de la intercesión de los santos podemos mirar la historia del pueblo de Israel, cuyos rabinos, consideran la intercesión de patriarcas y profetas como rezos validos ante Dios, pues creen que si uno de estos grandes –Abraham, Moisés, Raquel- estando en vida sujetos a tentaciones y así intercedieron ante Dios por los hebreos, en la eternidad sin aflicciones también harán lo mismo., un “tzadik” en el judaísmo es el homólogo de un “santo” en el catolicismo.   
Existe un pasaje donde el rey Saúl –teniendo interés sobre el triunfo de una batalla- usa como médium a la espiritista de Endor para consultar al difunto Samuel (1era de Samuel 28) siendo esta práctica reprobada por Samuel. Quien incurre en estas prácticas tiene interés por su futuro ó necesita respuestas para su vida, ósea, su interés no va encaminado a la obra de Dios, mas bien, equivocadamente decide tomar un camino alterno para descifrar algo que inquieta su alma.

Satanás imita de modo opuesto la intercesión de los santos ofreciendo a la humanidad la consulta a los muertos por medio de la magia. Si la intercesión de los santos conlleva la intención de mejorar la vida espiritual de la Iglesia y el creyente, lo opuesto es usar como puente a un espiritista –ya no Cristo- para consultar y resolver el deseo personal, no la necesidad comunitaria como sucede en la intercesión de los santos donde Cristo es redentor de todos los santos, y estos están unidos en oración por la salvación de los hombres. Por esta causa, la plática que Jesús sostiene con Moisés es motivada por la salvación y lo que Pedro, Santiago y Juan vislumbran del difunto Moisés lo vislumbran por Cristo, por lo tanto, sustituir la fe por el ocultismo y al resucitado redentor por un agorero -que no redimió a nadie- para dialogar con los difuntos es una imitación blasfema del regalo que Dios nos dio para la oración con la Iglesia celestial.      

domingo, 12 de marzo de 2017

Dame frutos

En el evangelio de San Mateo se describe como Jesús mando secar la higuera porque no encontró frutos en ella, el texto dice; “Al regresar a la ciudad, muy de mañana, Jesús sintió hambre. Divisando una higuera cerca del camino, se acercó, pero no encontró más que hojas. Entonces dijo a la higuera: “¡Nunca jamás volverás a dar fruto!” Y al instante la higuera se secó”. (S. Mateo 21:18,19)
Aunque algunos han asociado la higuera a Israel y la amonestación de Jesús a cortar de tajo a Israel e injertar a los paganos por la evangelización, sorprende y nos asusta la actitud de Jesús ante la higuera sin frutos. Otros pasajes hacen alusión a la higuera sin fruto y cómo el dueño del viñedo invierte en ella para hacerla producir, remueve la tierra, la abona y la riega esperando recibir algún beneficio de ella y si no produce, la cortara. Esta higuera que se seco por no producir fruto debe hacernos meditar en nuestra vida.
La persona que no aporta algún beneficio a la vida de los demás esta pronto a erosionar su relación con los demás, está próximo a sentir el vacio y la ausencia de los otros en retribución a su egoísmo y su indiferencia ante las necesidades de los demás. Muchos viven de esa manera, pierden la oportunidad de animar y apoyar a los otros en sus necesidades, y así, construyen relaciones superficiales donde solo se comparte la alegría, la abundancia y no la angustia y la carencia. Tales personas son como higueras sin fruto, su tibieza y superficialidad los hace perder sensibilidad ante el lamento de los demás, en ese camino no habrá alegría de espíritu, solo esterilidad.
Jesús se muestra severo en muchas de sus enseñanzas, sus palabras son como bofetadas dispuestas para hacernos despertar de nuestra inercia de vida, advirtiéndonos de que la pereza espiritual no produce frutos y vivir así nos hará estériles. ¿Qué podremos presentarle a Dios el día de nuestro juicio?, ¿solo hojas?, ¿solo acciones encaminadas para nuestro beneficio?.     
En algún momento de mi vida pensaba; “estoy agradecido con lo que Dios me ha dado, no necesito pedirle nada mas, estoy satisfecho y conforme…”, hoy veo que el asunto no termina ahí, no termina en mi satisfacción personal, mi paz no será mi juez, mi juez será Dios.
Cuando fui débil en la fe estaba tan acostumbrado a ver a Dios solo como proveedor y cuando me sentí satisfecho creí que no era necesario pedirle más, estaba en paz conmigo y con otros –pero mi paz no es mi juez, mi juez es Dios- Entonces empecé a pedirle a Dios sabiduría y entendí que siendo yo como una higuera que crece era tiempo de dar frutos, tiempo servir y aportar, tiempo de ser Iglesia y plantar semilla en otros.  

Dios como un sembrador no da y nos llama para que demos. Jesús tiene hambre de piedad y buenas obras, tiene hambre de que seamos Iglesia y es tiempo de que sus higueras –las que están en tiempo- den fruto. 

domingo, 5 de marzo de 2017

¿Que haría Jesús?

Iniciare esta reflexión con un chiste; había dos hombres, uno creyente y el otro tibio e ignorante en asunto de fe, el segundo le dice al primero; “siento deseos por la mujer de mi prójimo…”, el creyente responde; “¡pero cómo!, piensa, ¿Qué haría Jesús?”. Pasadas las semanas se encuentran y el creyente pregunta; “¿Qué paso?, ¿te alejaste de esa situación?”, el tibio respondió; “no, recordé lo que me dijiste, ¿Qué haría Jesús?, y creo que Jesús perdonaría mi adulterio…”. Fin.   
Constantemente en parroquias ó grupos de la Iglesia, quien preside pregunta; “¿Qué haría Jesús?”, esto lo hace para que tomemos una actitud cristiana ante la vida y encaminemos nuestras acciones al modo de Cristo; ¿Qué haría Jesús ante tal situación en nuestra vida?. Creo que fue en mi adolescencia cuando escuche esta pregunta por primera vez, en su momento me hizo reflexionar, pero como viví alejado de la fe al tiempo lo olvide. 
Sobre la misma pregunta, pregunto; ¿Cómo podrá alguien responder a esta interrogante si no ha estudiado el Nuevo Testamento?, ¿Cómo podrá saber “qué haría Jesús” si no ha meditado al menos un evangelio y de modo completo?, y ¿Cómo podrán decir el bautizado “yo amo a Jesús” sin conocer su obra?. 
Tengo un grupo de amigos asociados a una red de pensamiento jesuita, ellos son muy dados al discernimiento, esto es, distinguir entre situaciones de vida, para  afirmar ó descartar a razón de definir un rumbo. Aunque considero que la vida de todo discípulo de Jesús consiste en un discernimiento constante, alejarse de tentaciones y emprender a favor del evangelio, los Jesuitas con su método buscan esclarecer entre lo bueno y lo mejor, considerando, no es materia de descimiento una condición de pecado porque esta situación ya está definida por los mandamientos; debemos alejarnos del pecado, eso no se negocia.
Compartiendo con estos hermanos jesuitas, salto a mí la pregunta, ¿Cómo podrá el bautizado discernir si no ha estudiado los evangelios?, me parece correcto afirmar que no es materia de discernimiento una condición de pecado, pero ¿Cómo podrán conocer “que es pecado” si no estudian el Nuevo Testamento ó no conocen la opinión oficial de la Iglesia en temas referentes a la vida moderna?.
Volviendo a la pregunta ¿Qué haría Jesús?, primero debemos considerar, Jesús haría oración y buscaría la santidad, no hay duda. Recurrir a la oración es lo que Jesús hizo para fortalecer su interior, reconocer su realidad y actuar. En los evangelios podemos leer que antes de iniciar su predicación, Jesús se retiro por cuarenta días al desierto para estar en oración y ayuno, también, previo a la elección de sus discípulos permaneció en oración y antes de ser aprendido, previo a su crucifixión, paso la noche orando en el huerto del Getsemaní. El actuar de Jesús es un actuar desde la oración.
¿Qué haría Jesús para fortalecer su interior?, también, meditar en las enseñanzas de la fe. En los evangelios podemos leer y saber que Jesús conoció las leyes hebreas desde su niñez, y en su edad adulta, pareciera ser un amante de la reflexión de estas, profundizándolas y confrontándolas ante la hipnosis social de su tiempo. La revelación divina motiva a la perfección humana, pero si la desconocemos, ¿Cómo podremos saber lo que Dios busca de nosotros?.

No quiero dejar de lado la caridad en esta reflexión, Dios pide caridad y eso hizo Jesús, pero la vida de Jesús no puede ser resumida solo en actos de piedad pues hay muchas otras enseñanzas que al día de hoy trastornan la conciencia. ¿Qué haría Jesús?, haría lo que hace, exhortarnos a la conversión para reconciliarnos con el Padre. 

domingo, 26 de febrero de 2017

Convierte la piedra en pan ó golpéala

No cabe duda que Satanás es el maestro de la mentira, me atrevo a decir que uno de sus intentos para acabar con la Iglesia será la caridad; “di que estas piedras se conviertan en pan…”, así tentó el maligno a Jesús en el desierto pero el mesías se negó. En aquella tentación, convertir la piedra en pan parecía algo bueno, sin importancia, pero nada bueno puede salir de una solicitud hecha por Satán. El tentador usa cosas pequeñas para destruir poco a poco lo importante.
Muchos bautizados hacen la siguiente pregunta insidiosa; “¿de qué sirve orar e ir al templo si no haces el bien?”, esa parece ser una tentación, pero Jesús acudía al templo y hacia oración, el no condiciono el templo a las buenas obras. Estas insidias solo menosprecian el valor del templo y la oración, como si tales cosas no fuesen importantes por sí mismas. El secularismo influye en la ridiculización de lo sacro con un ligero menosprecio a lo litúrgico, como si estos actos no valiesen nada. Algunos bautizados influenciados por el mundo, con sus actitudes despojan al culto de su solemnidad, como si este despojo nos hiciera tener un Dios más cercano –cuando ya lo tenemos. Creo que quitarle solemnidad al lugar de culto nos alejara del Espíritu, terminaremos convirtiendo el templo en algo secular.
Cuando algo es sagrado merece tal distinción, recordemos la zarza ardiendo y como Dios exigió a Moisés quitar las sandalias de sus pies porque aquel suelo era santo (Éxodo 3:5), ó como Jesús ya resucitado dijo a María Magdalena “no me toques porque aun no he subido al Padre…” (S. Juan 20:17). Aquello que parecía común a los ojos de Moisés ó María Magdalena debía recibir un trato sagrado. Para hacer oración y recibir el sacramento esta el templo, su suelo es sagrado, no es como cualquier otro lugar.
Si heredamos de la Iglesia una liturgia, no veo porque nuestros hijos no deban heredarla como tal, ¿Por qué debemos intentar cambiar algo que ha sido establecido de un modo en la casa de Dios?. Recordemos el error de Moisés, cuando golpeo dos veces la piedra cuando Dios pidió que le hablara a la roca (Números 20), por ese detalle el gran profeta no entro a la tierra prometida. En el proyecto divino, existen cosas pequeñas que parecen intrascendentes pero Dios no da lo pequeño en vano, por algo estas cosas están ahí, si las quitáramos solo nos estaríamos privando de algún beneficio que hoy no conocemos. Si amas a Jesús y crees que hay algo de la Escritura, la Liturgia y los Sacramentos que no vale la pena, es preferible no modificarlo, “no convertir la piedra en pan, ni golpear la roca dos veces”, es preferible la paciencia del discípulo hasta que podamos entender porqué las cosas son así. Es necesario estudiar la fe y orar.    

Como pecadores estamos llamados a la conversión y la gracia, no estamos llamados a quitar ó poner creyendo que Dios lo valida aunque la Iglesia no lo confirme. El proyecto de Dios -la Iglesia- fue establecido así, quizá existen cosas que nos gustan y cosas que no nos parezcan, pero también pensemos, en la construcción de una casa todas las piezas son importantes, es verdad que los cimientos, los muros y la estructura dan soporte, pero ¿Quién no ha sufrido cuando pierde una llave ó una bombilla?, ¡cómo es que una cosa tan pequeña puede ser tan importante!. Si estimamos así las cosas de casa, ¿Por qué creer que en el proyecto divino y casa de Dios hay cosas intrascendentes?. 

domingo, 19 de febrero de 2017

La evangelización

Los judíos son muy discretos con su fe, por lo general no la comparten, ni la anuncian casa por casa como se usa entre tantas creencias hoy en día. Ellos viven la fe en comunidad hacia el interior y si alguien ajeno a sus creencias les pide referencia de su fe, aun así, no la comparten. Hay una tradición entre ellos que establece; si un gentil (un no judío) no está preparado para recibir la ley de los judíos, vale más que no la sepa para que no la blasfeme. Ellos esperan el momento indicado para que su creencia no sea insultada. Este pensamiento va muy de la mano con la preparación que se anticipa al compartir la fe, que en un sentido macro histórico puede encontrarse en la historia de la salvación.
Royh Schoeman, judío converso al catolicismo, autor del libro “La Salvación viene de los judíos”, afirma que Dios espero el momento y el tiempo indicado para que Israel pudiese recibir al Mesías, Dios fue construyendo ese momento. Schoeman sostiene, si Jesús hubiese venido siglos atrás, en un tiempo primitivo y de menos formación, probablemente hubiese sido asesinado solo por cuestionar algún precepto de Moisés, ó incluso, en el caso de José y María, esta hubiese sido denunciada, apedreada y asesinada sin la menor vacilación. Para Schoeman, Dios espero el momento oportuno para encarnar al Verbo y que su cátedra pudiese ser anunciada en Jerusalén y creída por un grupo de hebreos.    
En el caso de la evangelización debemos considerar que en nuestro entorno Jesús ya ha sido anunciado, creído y proclamado. No es una evangelización desde cero, pero llamemos “evangelización” al acto de compartir la fe con el incrédulo.
Es sabido que Jesús no anunciaba el Reino de Dios entre pueblos paganos, solo entre judíos, esta es una interrogante para muchos, hasta podríamos creer que es un acto de egoísmo, pero no, es la misma lógica hebrea que ya señale; si el pagano no está preparado para recibir la ley divina, vale más que no la conozca para que no la blasfeme. En el evangelio Jesús expresa la misma idea de un modo demoledor; “No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose os despedacen” (S. Mateo 7:6). No tiene sentido compartir cosas sagradas con aquellos que no las estiman como santas. Sin embargo, leamos la actitud de Jesús cuando los paganos desean conocerlo; “Y había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús. Felipe fue y se lo dijo a Andrés. Entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús. Entonces Jesús les respondió, diciendo: Ha llegado la hora de que el Hijo del Hombre sea glorificado. De cierto, de cierto os digo que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, se queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (S. Juan 12:20-24). Cristo está haciendo referencia a su pasión, muerte y resurrección gloriosa, y al tiempo de la evangelización, llevar la fe más allá de Israel.

Nuestro papel en la evangelización de nuestra localidad se cimienta en nuestro testimonio de vida cristiano, en la piedad, en el conocimiento y estudio de la fe de la Iglesia, cuando menos pensemos vendrán “esos griegos” ajenos a la fe para preguntar con genuino interés, ahí es momento de recibirlos y compartir los asuntos del Espíritu.   

domingo, 12 de febrero de 2017

Trump y los migrantes

Cuando el pueblo hebreo se adentro en Egipto por causa de la sequia y la hambruna, y pasando los años y las generaciones crecieron multiplicándose en gran número, el faraón se inquieto por ellos y los oprimió, y asesino a sus hijos por temor a que los hebreos fuesen superiores a su pueblo y tomaran el poder. Sin embargo, el pecado del faraón y su hostigamiento a los hebreos provoco lo contrario; la liberación de los hebreos y el nacimiento del pueblo de Israel.     
Dios es un experto para sacar cosas buenas de las cosas malas, simplemente meditemos en la crucifixión de Jesús y la mención hecha por san Pablo; “la crucifixión de Cristo provoco la reconciliación con el mundo…”, esto lo dice porque el pecado de Israel en la injusticia contra Jesús –la crucifixión- trajo su muerte pero también su resurrección y nuestra evangelización. Dios se valió del pecado del faraón para propiciar la libertad de los hebreos, del pecado de Israel para llevar la gracia al mundo. Aunque no lo parezca, Dios controla la historia de este mundo.
Hoy como mexicanos vivimos un tiempo que nos trastorna, Donald Trump y sus políticas de hostigamiento nos violentan y nos ofenden, pero ¿Dios podrá sacar algo bueno de todo esto?, ¡claro que si! y solo basta con meditarlo un poco.
El hostigamiento de Trump y sus políticas duras y reacias contra los migrantes latinoamericanos a provocado un discurso social que reacciona en su contra, esto es, un discurso pro migrante en diversas esferas de la sociedad internacional; artistas, políticos, empresarios y redes sociales, se han sumado a favor de los migrantes., esto no lo veíamos años atrás. El drama migrante siempre ha existido y no había sido puesto a discusión con tanta intensidad como en estos tiempos. En la última década el mundo hablaba de los LGBT y el aborto, un tema que acaparaba medios, celebridades y redes sociales, poniendo en jaque a la sociedad y a la Iglesia, parecía que aquello era algo imparable, que la imposición de ese nuevo orden no podía ser detenido con nada hasta que un candidato a la Presidencia dijo: “voy a construir un muro…”. Con Trump esos temas se volvieron secundarios y poco relevantes, en la era “anti-Trump” la víctima es el migrante y la protesta es a favor de los migrantes, “el derecho de los perros" o "el derecho de hombres a usar vestido” ha quedado en un segundo plano. Hoy, el activismo del mundo se ha vuelto menos vano y más social, se habla menos de las "preferencias" y mas de las necesidades. 

El pecado de Trump nos obliga abrir los ojos, la injusticia hacia los migrantes ha estado por años, y creo que hoy, Dios nos hace el llamado a obrar la justicia y la piedad tras haberse multiplicado la injusticia y la impiedad. El evangelio no nos llama a manifestar el odio hacia Trump –Dios se opone a toda manifestación de odio- sino que nos llama para obrar el apoyo para los migrantes y los marginados desde nuestra capacidad y limitación, en nuestra comunidad. Como estado fronterizo no podemos quedar ciegos ante esta realidad, los migrantes los tenemos aquí; guatemaltecos, hondureños, salvadoreños y más, tratando de hacer vida mientras intentan cruzar a E.U. ó regresar a su país. No nos volvamos parte de ese Egipto que margina, ignora y oprime. ¿Tenemos a un Faraón en Washington ó somos nosotros mismos quienes completamos ese Egipto?

sábado, 4 de febrero de 2017

Un arca con ventanas

Llego la gente con Noé para pedirle ventanas dentro del arca, el argumento era; “habrá muchos animales dentro, ese lugar debe estar ventilado, deja entrar la luz del sol, sino, estaremos sofocados y no soportaremos tantos días, si no permites que entre la luz del sol tampoco nosotros entraremos”. Noé pensó: “si pongo ventanas aceptaran la invitación y podrán salvarse del diluvio”. Noé accedió construir ventanas pero la gente le dijo; “¿no podrías hacer una ventana por persona?, estaremos mas cómodos, no habrá pleitos por tener una ventana”. Noé pensó: “los más fuertes se apoderaran de las ventanas y los más débiles no tendrán ninguna, eso es injusto, evitare discordias si cada uno tiene su propia ventana”. Cuando construía las ventanas individuales, la gente llego; “¿podrías hacer mi ventana más grande para tener mejor vista?”, “¿podrías hacer mi ventana mas chica para que no me moleste el viento?”. Noé trato de dar gusto a todos para poder salvar a todos y accedió. Las lluvias llegaron, todos entraron al arca pero la lluvia entro por las ventanas, el arca se inundó y se hundió por el peso del agua, todos fallecieron hasta Noé. Cuando despertó de aquel sueño, entendió, y continuo la construcción del arca, la gente se acerco; “subirás muchos animales dentro, ese lugar debe estar ventilado, estaremos sofocados…”, Noé los escucho pero no hizo caso, la gente se molesto porque no atendió reclamos y dijeron; “si el arca no tiene ventanas no estamos dispuestos a entrar”, Noé no hizo caso, construyo el arca como Dios le había dicho, el diluvio llego y solo se salvo Noé, su familia y cientos de animales. 
La comodidad humana siempre ha intentado modificar el proyecto de Dios –el cuento citado no es inspirado- En la actualidad existen muchos reclamos para que la Iglesia se acomode a la vida de los bautizados, pero el asunto es al revés, los bautizados deben acomodarse al pensar de la Iglesia, que es el pensar de Jesús y los apóstoles.
Muchos predicadores afirman hoy en día; “el evangelio es un camino a la felicidad”, no debemos confundirnos –ni Jesús, ni los apóstoles afirmaban tal cosa- la frase tiene la intención de asociar un sentimiento humano a la fe. El evangelio es el camino que nos llevara hacia algo superior que la felicidad conocida porque la gloria que Dios desea regalarnos es desconocida para los que viven. En el camino de la fe existe sufrimiento, no todo es color de rosa, hay dolor, hay tentaciones, hay crucifixión, y al existir en nosotros conversión, arrepentimiento y búsqueda de la gracia habrá resurrección, ese es el proyecto de Dios.  
Sabemos que el amor de Dios es grande, pero la puerta que nos lleva a la salvación es estrecha y el camino a la perdición es amplio. Cuando intentamos modernizar a la Iglesia y olvidamos el arrepentimiento y la búsqueda de la santidad, estamos jugando el juego de los tontos. ¿Tu le pondrías ventanas al arca de Noé solo para sentirte más cómodo?, olvidemos un poco la incomodidad personal, la travesía es buena, Dios no nos abandonara, lo mejor está al final. 

domingo, 29 de enero de 2017

Te llamaras Pedro

Llegado Jesús a la región de Cesárea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?”. Ellos dijeron: “Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas”. Díceles él: “Y vosotros ¿quién decís que soy yo?”, Simón Pedro contestó: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”. Replicando Jesús le dijo: “Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”. Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que él era el Cristo. (S. Mateo 16:13-20)
Hace unos días sostenía una plática con un hermano evangélico. Desde su postura no católica, afirmaba que la piedra sobre la cual se edifica la Iglesia es la confesión “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo” y no el apóstol, pero ¿Qué tan correcto es esto?. Tal afirmación tiene lógica y cordura, el cimiento del cristianismo es Cristo y no los hombres, pero ¿Qué pasa cuando Cristo hace promesa sobre los hombres?. 
Si tomáramos tal interpretación como valida: “la piedra es la confesión y no el apóstol”, debemos cotejar el evangelio de San Juan, pues según este evangelista, es el apóstol Andrés el primero que confiesa que Jesús es el Cristo y lo anuncia, al grado de tener el merito de evangelizar a Pedro. Cito el pasaje; Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan (el bautista) y habían seguido a Jesús. Este se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: “Hemos encontrado al Mesías” - que quiere decir, Cristo. Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: “Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas” - que quiere decir, "Piedra". (S. Juan 1:40-42) En este evangelio, Pedro ni siquiera emite palabra alguna y Jesús solo con verlo le cambia el nombre (Pedro significa piedra), esto no sucedió con Andrés.
Releyendo el pasaje de San Mateo debo hacer notar otra declaración; “lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”. La misma afirmación reaparecerá dos capítulos más adelante, Jesús la usara para referirse a la comunidad (ver cap. 18, v. 18), sin embargo, la expresión hecha sobre Pedro; “a ti te daré las llaves del Reino de los Cielos” no es proclamada sobre nadie más.

Para concluir, debemos diferenciar que Jesús mostro predilección sobre Pedro antes que Andrés y la comunidad –aunque Andrés proclamo primero que Jesús era el Cristo, su nombre no fue cambiado- y aunque la expresión “lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos…” tiene también un sentido comunitario, Jesús no entrego las llaves del Reino de las Cielos a la comunidad, la entrego a Pedro.  

domingo, 22 de enero de 2017

El Padre Nuestro

El Padre Nuestro no es simplemente una oración, puedo distinguirlo también como una revelación y una declaración de fe cristiana. La oración inicia proclamando un Dios comunitario, no un “Dios personal” como se proclama hoy en día, no se inicia diciendo “Padre mío”. Para los que creen no necesitar de nadie para hablar con Dios, hay que mirar la historia, Dios ha hablado por medio de la comunidad; hablo al faraón por medio de Moisés, hablo a Israel por los profetas y hablo a los pueblos por la Iglesia en la evangelización. Dios se expresa conmigo y en los otros. Es un error afirmar que no necesitamos de los demás para hablar con Dios, El se expresa en las necesidades de los otros; “en verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis” (S. Mateo 25: 40). Dios me habla a mí para hablarte a ti y te habla a ti para hablarme a mí. Dios no es solo de nosotros sino que Dios es nuestro; tuyo, mío y de los demás, es nuestro creador, nuestro Padre que nos dio el ser, su semejanza, en el bautismo reconocemos su paternidad.  
Después proclama “Que estas en el cielo, Santificado sea tu nombre”. Dios es amor, si lo es, pero no es un amor inmundo, es un amor santo, El habita en la santidad. Se manifestó a Moisés como el “Yo Soy” y aunque a Jesús tiene un nombre, no conocemos el nombre de Dios Padre. El se manifestó como algo impronunciable “YHWY” y quizá en esto hay un símbolo de lo indescriptible de su gloria.
“Venga a nosotros tu reino”, esto implica que estamos fuera de ese Edén, fuera de ese ideal de comunión plena con el creador y el prójimo –nosotros- pero el reino de Dios que puede ser recibido entre nosotros porque así lo pedimos y así lo enseño Jesús. “Si dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (S. Mateo 18:19), la venida del reino es también un asunto de los hombres, debemos ponernos de acuerdo para alcanzar la paz con la ayuda de Dios: “venga a nosotros tu reino”.
“Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo”, aquí podría considerarse el reconocimiento al libre albedrio del ser humano y las vicisitudes de la creación, pues al pedirle a Dios que se haga su voluntad, ¿Qué acaso otro también ejerce su voluntad?, si, hay otro, el hombre ejerce su voluntad y en su rebeldía daña a otros, la creación también experimenta catástrofes, terremotos, tormentas y sequias, aunque los pueblos antiguos veían esto como un enojo de los dioses, no sucede así con el hombre moderno. ¿Cuál podría ser la voluntad de Dios ante la injusticia humana y la catástrofe?, su voluntad es que los hombres de Dios actúen y hagan valer su voluntad en la tierra como en el cielo. Pedimos en la oración el hacer para que en nosotros la caridad se vuelva más grande. Dios está en el cielo pero también está en nosotros; “danos hoy nuestro pan de cada día” para compartirlo con los otros ó recibirlo de los demás.  

“Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”, con la vara que midas te medirán, el hombre que sabe perdonar descansa en su alma, quien vive con resentimiento vive como en una prisión. “No nos dejes caer en la tentación”, en realidad uno cae en la tentación y es vencido porque se olvida de Dios y cuando se afirma “líbranos del mal”, no sé si se refiera a librarnos de las desgracias de vida – como una crucifixión – ó no caer en el mal, ósea, que nuestro corazón quede ausente de la conversión y el deseo de la presencia de Dios. 

domingo, 15 de enero de 2017

El rezo de los judios

En las semanas previas he ofrecido algunas reflexiones sobre la oración. En la primer reflexión me réferi al profeta Zacarías asociado al rezo colectivo de los hebreos. En la segunda, desmenuce los versos del evangelio de San Mateo, donde Jesús da instrucciones sobre la oración y enseña el Padre Nuestro. En esta última, señale que el rezo que ofrecen los judíos se llama “tefilá”.
Hace poco leí un artículo sobre la “tefilá” escrito por el rabino Tzvi Freeman, aunque lo leí por cultura general jamás había visto el rezo como los judíos lo ven – no soy judío – en términos generales creo que esta visión del rezo puede ayudarnos para ver el rezo católico de una modo más amplio.
Las leyes judías en el rezo son más estrictas con los hombres que con las mujeres. El hombre judío está obligado a rezar y hacerlo en comunidad usando herramientas distintivas de los judíos; velas, ropas, utensilios, etc., en la mujer judía no existe tanta obligación, su rezo puede asociarse a la oración personal con menos ritualismo. Debo reconocer que este mandamiento judío tiene cordura – la ley no fue escrita para los santos sino para los rebeldes – En el rezo del rosario la mujer católica tienen un papel fundamental sin tener leyes que se lo impongan, los hombres participamos menos, incluso, muchos vemos al rosario como una herramienta de las mujeres adultas cuando es para todos. Es obvio que la Iglesia no requiere una ley que obligue al varón, pero si Moisés impuso una ley para que los hombres judíos rezaran es por algo. El hombre católico debe ser un hombre que reza, debe acercarse y quitarse prejuicios.  
Las leyes judías sobre el rezo solicitan hacer una reflexión antes de rezar, pueden ser cinco, diez, veinte minutos, esto tiene la lógica de pensar antes de hacer para hacer mejor. Sabemos que tenemos que rezar pero en ocasiones llegamos al punto de hacerlo de forma mecánica, en automático, sin prestar atención a lo que está alrededor de nosotros en el día a día. Hasta nos pasa al ir a misa, vamos porque es domingo pero no reflexionamos antes de ir.
Los judíos en sus leyes hacen una distinción entre el rezo y la oración. La oración en silencio es una exclamación mental, es lo que uno desea decirle a Dios para que nadie más lo escuche. El rezo en voz alta compromete al resto del cuerpo; el oído escucha y la boca habla, el rezo en voz alta implica entrar en el sentir de otros, pues el rezo cita frases que otros dijeron; el Padre Nuestro ó el Ave María, y ofrece a Dios lo que otros ya ofrecieron, y lo proclama para que también otros escuchen.
Confieso que me gusta orar en silencio y no en voz alta, pero esta visión judía del rezo cambio mi forma de ver el rezo católico; recobrar el rezo para el varón, meditar antes de rezar y comprometer al cuerpo.  

domingo, 8 de enero de 2017

La biblia y la Iglesia

Hace poco leí una discusión de dos en un grupo ecuménico en la red social. En este debate se confrontaba la importancia entre la Biblia y la Iglesia. Algunos defendían la postura de que la Biblia es superior, afirmando que esta es anterior a la Iglesia, dado que, el origen de las Sagradas Escrituras se remonta a Israel y la Escritura es la palabra de Dios, el Verbo de Dios, ósea, la Escritura es Jesús.    
En esta afirmación hay veracidad, solo hay que indagar en la historia para no entenderlo equivocadamente. El antiguo testamento inicia con el pueblo hebreo. Para conocer el origen de los escritos sagrados hare un repaso en historia de la salvación; Dios escogió a Abram y lo llamo Abraham otorgándole una promesa, de ahí vino Isaac, Jacob y el pueblo de Israel, y cuatrocientos treinta años después vino la ley por mano de Moisés (esto lo sabemos porque San Pablo lo menciona en Gálatas 3:17). El pueblo de Israel vivió cuatro siglos sin textos sagrados, compartiendo una fe oral y confiando en la promesa que Abraham recibió. La Biblia es anterior a la Iglesia cuando se refiere al antiguo testamento, pero la Escritura no es anterior a Israel.
Para escribir el antiguo testamento, Dios escogió a Moisés como autor de la Tora y este escribió la ley del talión en el antiguo testamento (Éxodo 21:23-25). Moisés es el autor del primer libro de nuestra Biblia y se cree la composición se remonta al año 1,500 a.C., el último libro del antiguo testamento es Malaquías y su fecha de composición se aproxima al año 460 a.C. Con estas fechas aproximadas podemos acotar el periodo de composición de los textos del antiguo testamento.
En base a lo anterior definamos lo siguiente; ¿Por qué creer que la Escritura es la Palabra de Dios, el Verbo de Dios, siendo que Cristo negó la ley del Talión que escribió Moisés?. Si, la Escritura es la Palabra de Dios, la Escritura contiene la revelación divina pero debemos considerar que Moisés y el resto de los autores transmiten la revelación de Dios bajo la visión y limitación de quien escribe; el hombre, en este caso Moisés. Es Jesús quien completa la enseñanza, transmitiendo la revelación divina desde lo que es; Verbo encarnado, superior a todos los hombres en su conocimiento de Dios.
Fue hasta el año 382 d.C. cuando el Concilio de Roma establece el canon para los escritos que componen el Nuevo Testamento. Hasta ese momento, la Iglesia vivió al menos cuatro siglos sin un canon, solo poseía documentos donde se exponía la enseñanza de Jesús y los apóstoles. Así fue como se completo la Biblia, el pueblo – Israel e Iglesia - es quien tiene un papel fundamental en la creación y compendio de sus textos, no pueden desligarse.

En el caso del Nuevo Testamento son los apóstoles y discípulos los autores de los textos sagrados. La Palabra de Dios se expreso por los apóstoles en sus cartas para la Iglesia, a modo de no ser un simple texto leído por cualquiera, sino ser la Palabra que se expresa en los apóstoles para la Iglesia, siendo la Iglesia el cuerpo y el resguardo de la Palabra, pues la Iglesia es el cuerpo de Cristo.  

lunes, 2 de enero de 2017

El rezo

Recuerdo que hace muchos años era increpado constantemente por un amigo evangélico, el usaba versículos bíblicos para cuestionar la fe católica.
Un versículo comúnmente usado para cuestionar los rezos católicos es el de San Mateo; “Y al orar, no uséis repeticiones sin sentido, como los gentiles, porque ellos se imaginan que serán oídos por su palabrería” (Cap. 6, v. 7). Parece que el asunto es claro; “no debemos usar repeticiones”, pero no es así, desmenucemos a fondo el versículo.
El texto dice “no uséis repeticiones sin sentido”, ósea, ¿podemos usar repeticiones que tengan sentido?, claro que podemos usarlas, el rezo constituye una parte fundamental de la espiritualidad solicitada desde el antiguo testamento. Entre los judíos el rezo es conocido como “tefila”, y se atribuye al periodo de Esdras la institución de las plegarias y los rezos en los actos litúrgicos hebreos. El rezo del antiguo testamento tiene gran soporte en el libro de los Salmos. El rezo no debe ser sin sentido, sino con sentido; reconocer la autoridad y soberanía de Dios sobre la creación para disponernos aceptar su voluntad.
En este capítulo, Jesús hace alusión a la sinagoga (v. 5), y como algunos judíos, cayendo en la tentación humana, hicieron del rezo algo social; “a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres”. El ego de la persona distorsiono la vocación del rezo – en bienes raíces, la esquina de las calles es el punto de mayor valor, la mejor vista -  sí, nos gusta ser vistos por la gente y que nos aplaudan. Un rezo social traerá la tentación de acabar con la espiritualidad del rezo, esta tentación puede vencerse interiorizando el rezo, a solas ó en grupo.  
Un punto importantísimo del texto de San Mateo, que no debe ser omitido, es que el verso hace alusión a “los gentiles” (v. 7). Estos eran los pueblos paganos, aquellos que no tenían la revelación del monoteísmo, ni el decálogo de Moisés. Los gentiles desconocían al Dios verdadero, por ignorancia adoraban a deidades mitológicas ó la misma creación; el sol, la luna, el volcán, el trueno, etc.. Desde esta óptica, el rezo de los gentiles no tiene sentido por estar ofrecido a los objetos inanimados.      
En el mismo capítulo de este evangelio, versos más adelante, Jesús ofrece a sus discípulos la oración del Padre Nuestro (v. 9-13). Esta oración, sin duda, es la más repetida en el pensamiento cristiano y neo-testamentario sin importar denominación ó religión. Cristo no caería en la contradicción de “prohibir usar repeticiones” para después enseñar el Padre Nuestro. Lo que se prohíbe es usar repeticiones sin sentido, pues usar lo sagrado sin sentido es profano.

Entonces, sabiendo que está permitido, cuidemos de no profanar el rezo católico haciéndolo sin sentido, arrastrados por la monotonía del día, el protocolo y la urgencia. Disfrutemos el rezo para que nuestro espíritu descanse en este acto, interioricemos y pensemos; aunque el evangelio es el mismo y ofrece algo nuevo para cada día, así, el rezo aunque sea lo mismo puede traer algo nuevo para cada día porque el rezo tiene su simiente en el evangelio. El rezo de ayer ya paso, adentrémonos en el rezo de hoy.