domingo, 28 de marzo de 2010

Felices los que lloran, porque recibirán consuelo


El papa de Carlitos miraba las noticias por la televisión, el conductor del noticiero describía la situación de una invasión habitacional en una de las zonas más pobres de la ciudad, Carlitos al ver las escenas dice a su papa: ¿Por qué esa gente es tan pobre y nosotros no?, ¿Por qué viven en cajas? ¿Qué acaso Dios no los quiere?, el papa de Carlitos trato de explicarle de un modo sencillo; “hijo, Dios los ama, pero, es una lastima que ellos no tengan los beneficios que nosotros tenemos, que esto te sirva para entender que eres un afortunado y des gracias a Dios porque tu tienes una casa firme, una cama cómoda y comida todos los días, aprende a compartir”.

La semana siguiente Carlitos asistió al catecismo y dentro de la Iglesia le toco escuchar una parte del sermón del monte: “Felices los que lloran, porque recibirán consuelo” (San Mateo 5:4), este verso lleno la cabeza de Carlitos con interrogantes, “¿Cómo es que una persona que llora puede ser feliz?”, para Carlitos las lagrimas siempre habían sido señal de tristeza y la risa signo de alegría.

Al llegar a su casa Carlitos dice a su papa: “¿Qué es el consuelo?”, el papa contesta: “Consuelo es el alivio que se siente de una pena, ó un dolor por haber vivido un mal, ¿Por qué lo preguntas?”, “es que he escuchado que ¡todo aquel que llora será feliz porque recibirá consuelo!, pero quiero saber si ese alivio que da el consuelo es solamente por algunas de mis lagrimas ó por todas mis lagrimas”, el papa pensativo en su respuesta le dice: “Pero tu casi ni lloras, ó cuando lo haces son por cosas que realmente no merecen las lagrimas, ¿Crees que Dios deba darte consuelo por que lloras por cosas que no valen la pena?”, Carlitos dice a su papa: “¿Jesús lloro?”, y su papa contesta: “literalmente no lo se, pero si recibió consuelo de parte de Dios, hay quienes llevan lagrimas por dentro y no las externan, no se si Jesús lloro, tal vez si, pero no lo se”.

A la vuelta de los días Carlitos y su papa vuelven a mirar la segunda parte de aquel reportaje sobre la pobreza, Carlitos mira las cajas de cartón, los niños jugando entre la basura y en medio de los perros, y dice a su papa: “¿ellos llevan lagrimas por dentro?” su papa contesta: “tal vez”, y Carlitos le dice: “Si yo viviera ahí, pienso que si lloraría por dentro y por fuera, ¿valdría la pena llorar por eso?”, el papa le dice: “Si, si vale la pena llorar por eso”. Los minutos pasan y Carlitos le pregunta de nuevo a su papa: “¿te acuerdas cuando te pregunte si Dios quería a los pobres?”, “si lo recuerdo” dijo el papa, y Carlitos comenta: “Creo que Jesús a nosotros no nos quiere”, su papa voltea a mirarlo y le pregunta: “¿Por qué dices eso?, Jesús te ama”, Carlitos le contesta: “Porque dijo, Felices los que lloran porque recibirán consuelo. Nosotros no tenemos motivos para llorar pero; ¿no valdrá la pena llorar un poco para llegar a ser felices?”.

Para que sirve la religión


Desde hace tiempo había querido tocar este tema, porque veo que en los perfiles de las personas dentro de las redes sociales y en la vida secular muchos usan el termino: “creo en Dios pero no en las religiones ó soy espiritual pero no religioso”.

Lo que puedo apreciar dentro de la sociedad actual son dos pensamientos, el primero; “el pensamiento de la eficiencia”, donde los hombres deciden sobre aquellas cosas a las cuales deben ó no deben obligación basándose solamente en los resultados, desechando ó aprobando aquello que les funcione, ejemplo: “Como nunca he participado de la religión por ende desconozco sus beneficios”, la conclusión personal es; “como nunca recurrí a ella por auxilio, puedo vivir sin ser participe de ella, pues, como no se para que sirve tampoco se para que me será útil y por lo tanto la anulo”. En el pensamiento eficiente, podemos ver también rasgos de egoísmo, pues cuando se habla de religión ó de ideologías que tienen que ver con el alma y el espíritu, el sujeto tomara como verdadero solo aquello que le de resultados, satisfacción ó le sea de utilidad: “Creo en esto, porque me sirve y me funciona” por lo tanto, si Jesús mismo no resulta útil bajo mi percepción entonces no hay motivos para creer en Él y mucho menos seguirlo, el inconciente moderno coteja de este modo apoyado en el relativismo: “Solo aquello que me funciona es verdadero para mi”.

El segundo pensamiento a mi modo de ver, es tomar a la conciencia como juez de vida: “Si no tengo cargos de conciencia, es porque todo esta bien en mi vida”. Pensar de este modo, estaciona la vida interior ó la enfrasca invalidado a la persona para crecer espiritualmente, pues solo las experiencias e ideologías personales son consideradas como tutoras, la perfección humana de ser exacta por el ejemplo de Cristo en caridad y servicio se ha convertido en algo abstracto por el juicio personal, teniendo como referencia fetiches modernos seleccionados según interés, aspiración ó satisfacción de cada individuo, siendo el marco legal solo aquello que norme la convivencia social, poniendo en un segundo termino los valores religiosos por la falta de espiritualidad personal.

Para religión, debo decir que la Iglesia cimentada sobre los doce apóstoles, sirve para compartirnos el testimonio inequívoco de Jesucristo, siendo su ejemplo el modelo de perfección interior y exterior para todo ser humano. La perfección abstracta de cada individuo por la resurrección de Cristo y la enseñanza de su Iglesia toma sentido de exactitud y de certeza, siendo la vida misma la que dio testimonio de la perfección pues la misma muerte fue vencida por la perfección de Jesús.

Haciendo un recuento para concluir, esperemos que el pensamiento eficiente y el juicio personal no resten en nosotros sensibilidad para mirar la pasión del Señor, observémosla para reflexionarla a solas, ó unirnos en oración con el resucitado.

viernes, 19 de marzo de 2010

Dios como crucificado


¿Cuántos de nosotros hemos escuchado el siguiente pasaje?: Los jefes de los sacerdotes, los jefes de los judíos y los maestros de la Ley también se burlaban de Jesús. Decían: Ha salvado a otros y no es capaz de salvarse a sí mismo! ¡Que baje de la cruz el Rey de Israel y creeremos en él! (San Mateo, 27:41,42).

En esta escena del evangelio Cristo se muestra como incapaz de dar solución a la necesidad primordial de todo ser humano: “vivir”, imagínense ustedes mismos dentro del contexto del texto, Jesús se anunciaba como “la vida” siendo su muerte en la crucifixión una contradicción para aquellos que esperaban una hazaña milagrosa que diera certeza y despejara las dudas de que el salvador de Israel podía salvarse a si mismo y a quien quisiera.

Para la vida moderna, un legado religioso como la catolicidad constantemente es puesto a prueba con interrogantes de aquellos que son pequeños ó débiles en la fe, incluso muchos de nosotros en algún momento de nuestra vida de fe al ver las tragedias de este mundo hicimos la pregunta: ¿Por qué Dios permite que sucedan estas cosas? ¿Por qué Dios permite que mueran injustamente los inocentes?¿Porque los injustos no temen?, considero que el ser humano por esta actitud se asemeja en mucho aquellos fariseos que viendo a Cristo en la cruz agonizante lo cuestionaban y dudaban de su Señorío: “¿No eres tu el salvador del mundo? ¿Por qué si salvas a otros, no te salvas a ti mismo?”, por esta analogía, me niego a pensar que Dios Padre es indiferente a las agonías e injusticias de este mundo, mas bien considero que Dios Padre como Cristo en la cruz es un observador agonizante que respeta el albedrío de toda su creación, esperando con paciencia la muerte natural de todas las cosas para entonces otorgar la resurrección, darles una vida nueva sin calamidades ó dar un castigo eterno.

Ese es el Cristo de la crucifixión y Dios Padre, un Mesías que espera clavado en la cruz con los brazos abiertos presenciando como los cielos se tornan en tinieblas desde el gólgota, que no se deja mover por las exigencias de aquellos que dudan de su poder: ¿Dónde esta la salvación que nos has prometido? ¿Dónde esta el poder santo que libra al inocente? Ese es el Cristo, el Verbo que estaba con Dios y era Dios.

Dice Benedicto XVI en su encíclica “Sobre la esperanza de la Fe Cristiana”: El Dios invisible así mismo se ha dado una imagen: en el Cristo que se ha hecho hombre. En Él, el Crucificado, se lleva al extremo la negación de las falsas imágenes de Dios. Ahora Dios revela su rostro precisamente en la figura del que sufre y comparte la condición del hombre abandonado por Dios, tomándola consigo. Este inocente que sufre se ha convertido en esperanza-certeza: Dios existe, y Dios sabe crear la justicia de un modo que nosotros no somos capaces de concebir y que, sin embargo, podemos intuir en la fe. Sí, existe la resurrección de la carne existe una justicia. La imagen del Juicio final no es en primer lugar una imagen terrorífica, sino una imagen de esperanza.

domingo, 14 de marzo de 2010

Los hermanos de Jesus


¿No es éste el hijo del carpintero? ¡Pero si su madre es María, y sus hermanos son Santiago, y José, y Simón, y Judas! (San Mateo 13, 55). En alguna ocasión, mantuve una discusión por medio de Internet con una persona que afirmaba bajo este pasaje que María había tenido varios hijos, haciendo un paréntesis, debo decir que si leemos de modo literal las escrituras podemos decir equivocadamente que San Pablo tuvo dos hijos consanguíneos: “Onésimo” (Filemón 1,10) y “Timoteo” (1 Corintios 4,17), pero, aunque el debate con protestantes no esta en “los hijos consanguíneos de San Pablo” porque todos comprenden que Onésimo y Timoteo fueron hijos del Apóstol en la Fe, la discusión y la duda esta incluso entre católicos en el tema de: “Los hijos consanguíneos de María”.

Una de mis primeras objeciones en aquel debate fue, que la cita de San Mateo no menciona como hijos de María a Santiago, José, Simon y Judas sino que afirma: “hermanos de Jesús” y no hijos de María.

Si partimos de la tesis equivocada y consideramos que María tuvo mas hijos, debemos cuestionar primero la genealogía de Jesús descrita por el mismo San Mateo en el capitulo uno, pues para Jesús no se nombra ningún hermano en los versos, en cambio para Judá el hijo de Jacob se dice "y sus hermanos" (v.2), describiendo que Judá tuvo unión conyugal con Tamar y de esto nacieron dos hijos: “Fares y Zara” (v. 3), por lo tanto, si Jesús hubiera tenido hermanos se mencionarían sus nombres porque tendrían mayor importancia que "Fares y Zara" pero el texto solo dice de Jesús: Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo (v.16) sin nombrar ningún hermano ó unión conyugal como en el caso de Juda y Tamar.

Por otra parte, al morir Jesús en la cruz este confía su madre a Juan (San Juan 19, 26,27) siendo que los judíos y cristianos tenían la encomienda de que toda viuda debía ser entendida y recibida por sus hijos, así lo dijo San Pablo: Si una viuda tiene hijos o nietos, que aprendan éstos primero a cumplir sus deberes con su propia familia y a ayudar a sus padres. Esto es lo correcto ante Dios (1º Carta a Timoteo 5,4), por lo tanto si María tenia mas hijos como muchos suponen, el derecho de ser atendida debía pasar a estos teniendo Santiago, José, Simon ó Judas la obligación por encima de Juan, pero esto no fue así, de aquí concluimos que Santiago, José, Simon y Judas no son hijos de María pues esta fue atendida solo por Juan.

Otra cosa que debemos considerar es que el termino “hermano” en el contexto bíblico y el lenguaje original no es exclusivo para la relación consanguínea de los hijos nacidos de un mismo matrimonio, tal es el caso de Lot y Abraham pues en Génesis 12,5 se dice que Abraham era tío de Lot: Abram tomó a su esposa Saray y a Lot, hijo de su hermano…, y a su vez en Génesis 13,8, Abraham confiesa ser hermano de Lot: Abram le dijo a Lot: Mira, es mejor que no haya peleas entre nosotros, ni entre mis pastores y los tuyos, ya que somos hermanos.

Como conclusión, cualquier persona que use el pasaje de San Mateo 13,55 para afirmar que María tuvo más hijos, debe reconocer entonces que San Pablo tuvo dos hijos y defender este error es algo que hasta los protestantes se oponen.

jueves, 11 de marzo de 2010

Madre soltera

Esto lo escribe Gustavo Román Rodríguez y lo añado porque el artículo me pareció muy bueno (http://www.mundolatino.org/saludmental/solteras.htm).
Con alguna frecuencia he escuchado a mujeres solteras manifestar tranquila y abiertamente que están considerando la posibilidad de tener un hijo. Las justificaciones son diversas: "quiero tener alguien por quién luchar y por quién vivir", "no quiero quedarme sola en la vida", "no quiero terminar mis días en un ancianato". La fecundación artificial que ya es práctica de rutina, abre plenamente las puertas a ésta pretensión. No es pertinente entrar a juzgar una decisión tal, pero la verdad es que la sociedad debería tener un mejor conocimiento acerca de las necesidades de un niño para lograr un desarrollo psicológico adecuado; si éste conocimiento se diera, muy probablemente la alternativa de madre-solterísimo ni siquiera se contemplaría.

Cuando una mujer soltera decide embarazarse, lo hace motivada por la necesidad de tener una compañía que alivie su soledad futura; para "realizarse" como mujer o como madre y para tener en quien volcar o de quien recibir un buen cúmulo de afecto. Pero a pesar de que estos planteamientos parecen razonables, es indispensable dejar de lado las propias necesidades y anteponer las de ese hijo que se propone engendrar; tener un padre es indispensable para el buen desarrollo de todo niño, y privarlo deliberadamente de él, sería colocarlo en situación desventajosa y perjudicial.

La naturaleza es sabia, si ella exige la participación de un hombre y una mujer para engendrar un hijo, es por que éste necesita de una papá tanto como de una mamá; si la sola madre fuera suficiente, con certeza habría sido dotada de algún mecanismo de autofecundación.Numerosas investigaciones han comprobado que la falta de padre afecta negativamente el desarrollo psicosexual de los niños y más seriamente cuando lo pierden prematuramente o nunca lo tienen.
En la mujer, el amor por el hombre se aprende desde la niñez con el padre, si ésta interacción no se da, suelen presentarse dificultades en la vida adulta, por ejemplo, una exagerada conducta de seducción buscando el amor de todo hombre con quien se relaciona, o lo contrario, un rechazo al sexo masculino con la generalización conceptual de que "los hombres no sirven para nada".
Los hijos varones, sin un modelo paterno, podrían tener dificultades en la identidad psicosexual o problemas para aceptar las normas, con los consecuentes conflictos hacia las figuras de autoridad.

De otro lado, aun cuando los tiempos han cambiado, todavía persiste un cierto estigma social respecto a las madres solteras y por ende con respecto a su hijo, el cual será visto además con sentimientos de pesar "por no tener papá". Finalmente, es muy probable que el hijo de la madre soltera no tenga hermanos, y por razones de tipo económico ella deberá trabajar para atender sus necesidades, con la grave consecuencia de que será muy poco el tiempo que podrán compartir.

Si la motivación básica de la mujer soltera que decide tener un hijo es solucionar su problema de soledad... vale la pena que considere cuánto mayor será la soledad de esa criatura que engendrará.

domingo, 7 de marzo de 2010

Los panes del sumo sacerdote Aarón.


Ningún padre responsable deja desamparada a su propia familia e hijos, sabemos también que solamente los miembros de la familia tienen derecho a exigir los alimentos y las obligaciones al padre, pues ningún extraño puede exigirlo a menos que el padre por su libre voluntad así lo disponga por medio de la adopción.

La comunidad Israelita de la antigua alianza era un pueblo adoptado por Dios mediante el pacto en el Sinai de esta manera guardando las ordenanzas de Moisés los Israelitas participaban de este beneficio, todo Israelita debía permanecer en la alianza sin contraer nupcias con mujer extranjera que participe de otras creencias, de forma inversa aquellos extranjeros que desearan contraer matrimonio con una Israelita debían primero seguir las prescripciones de los hebreos, reconocer y dar culto al Dios de Israel y de esta forma aquel extranjero era contado como parte de la comunidad.

Algo que me parece importante analizar para el tiempo actual es que, existe en la ley de los sacerdotes judíos una prescripción que dice: “Ningún laico comerá de las cosas sagradas; ningún huésped del sacerdote ni jornalero suyo comerá de las cosas sagradas. Pero si un sacerdote con su dinero compra una persona, ésta podrá comer de las cosas sagradas; y también el siervo nacido en la casa: ambos pueden comer del pan del sacerdote” (Levítico 22:10,11).

Los textos bíblicos dicen que Aarón fue el primer sumo sacerdote de la antigua alianza, como ya leímos este pan del sacerdocio levítico muestra un antiguo anuncio del futuro que estaba por venir para Israel y el mundo: “La eucaristía”. Dios a través de los símbolos del pasado y las ordenanzas de la antigua alianza ha instruido a la humanidad para introducirla a una alianza mejor, el día de hoy cualquier persona apegada a la fe puede participar y comer del pan sagrado que es la eucaristía, ya no es solo un pan consagrado al cual solo tienen derecho a comer los sacerdotes judíos sino que este pan sagrado del cual comemos todos es el mismo cuerpo y sangre de Cristo: “lo que en la antigua alianza era un anuncio del porvenir hoy por Cristo es una realidad”, Jesús mismo siendo el sumo sacerdote de la nueva alianza nos ha comprado para poder comerlo pero no nos compro con dinero como si fuéramos esclavos del tiempo antiguo sino que a través de su sacrificio en la cruz Jesús ha elevado nuestra condición de “extranjeros” por estar lejos de la fe Israelita a “hijos de Dios” para participar de la fe en Jesús siendo María la madre de todos los cristianos.

Aquel pan consagrado al cual solamente los sacerdotes judíos y los comprados ó nacidos en la casa sacerdotal podían comer, hoy es una realidad pues habiendo nacido todos en la casa de Dios por medio del bautismo hemos sido añadidos a la vida del sumo sacerdote que es Jesús para que en esta nueva alianza todos comamos de las cosas santas.
Ojala aprendamos a reconocer este don y agradezcamos a Dios que nos ha invitado a comer su cuerpo y su sangre.